Chamorga viene a ser el barrio más occidental de Santa Cruz de Tenerife. Ubicado en medio del macizo de Anaga, se hace un poco complicado acceder allí. La carretera tiene algunas curvas muy cerradas y hay que ir con precaución, sobre todo los motoristas. Gracias a Dios, y de su mano, todavía se encuentran sitios como estos en nuestra geografía, alejados del mundanal ruido, del tráfico y las aglomeraciones. Merece la pena acercarse hasta estas latitudes para comprobar que todavía tenemos algo se salvaje naturaleza en nuestra alma, y que toda ella vibra en cuanto llegamos a Chamorga. Cuando divisamos Chamorga a través de la maleza, divisamos allá en el fondo del barranco un conjunto de casas que miran orgullosas hacia poniente. Justamente en medio de ellas se encuentra el Restaurante Alvaro de Chamorga, llevado por Juana Pérez López que se afana en cocina para ofrecer a su clientela una serie de platos de muy buen sabor casero. Este local, propiedad de D. Alvaro López Gil, fue donde estuvo la primera ventita de la zona, hace ya más de 70 años, y que posteriormente Juana rehabilito hasta convertirlo en lo que es hoy en día. El restaurante te ofrece un salón en donde se ubican unas 30 personas, con barra para cafés y copas, y una terraza desde donde contemplar el monte y sus aledaños, así como el resto del pueblo en si.
De la cocina de Juana tenemos que destacar su auténtico sabor casero:
* Carnes con papas * Garbanzas * Puchero * Carne en salsa * Chocos en salsa * Carne de cabra * Queso del país.
En vinos tiene de la zona de Taganana y embotellados de La Rioja. En temporada se consigue un agradable caldo que ayuda a soportar el frio que cubre el norte de la isla.
Ambiente familiar. Ideal para descansar del senderismo en la zona. Precios muy asequibles. Música ambiental, con T.v.
Merece la pena que vengas a conocerlo...es diferente.
¡Qué decir de Chamorga!
Hay que ir.
Y después del pateo, Juani nos recibe con toda su amabilidad.
¿Qué comemos hoy?
Da igual, todo está riquísimo.
Esas garbanzas, papas con carne o potas, bien regado con vino de la zona.
¡Hay que ir!